viernes, 6 de abril de 2012

Cuando menos te lo esperas

La aciaga tarde de Jueves Santo vivida este año hizo cundir el desánimo entre los sevillanos que gustan de la Semana Santa. Chaparrones hasta bien después de anochecer presagiaban una Madrugá sin cofradías y una cruz más en esta desagradable Semana Santa…

Jueves Santo
Nazarenos de Pasión camino del Salvador desde Los Remedios.
Todo sucedió con rapidez. Conforme iba llegando el momento de la salida de las distintas cofradías se iban anunciando primero prórrogas –más por ser un trámite casi habitual que por fe– esperando el parte de las 16.00 horas y suspensiones después.
Así, tanto las Cigarreras como los Negritos y la Exaltación esperaron la hora de retraso de rigor y entre las cuatro y las cinco menos veinte nos habíamos quedado sin las tres primeras.
Cuando los ojos se volvieron a Montesión caía sobre el centro el primer gran chaparrón, que no fue el único.
Desde la calle Feria llegó la misma mala noticia también con prórroga incluida, algo que no pasó en las tres últimas (Quinta Angustia, Valle y Pasión) que comunicaron la suspensión de su estación de penitencia incluso antes de que llegara la hora de iniciarla.
La consecuencia, tarde de visitas a los templos con larguísimas colas de paraguas y desmostración del cariño de los sevillanos para con sus cofradías.

Madrugá
Así las cosas, ni el más optimista de los capillitas esperaba lo que sucedió horas después. Hasta en las redes se palpaba esa desesperanza en forma de tuits tipo “En casita con el pijama”.
Pero al filo de la medianoche estalló todo: La Macarena ponía su Cruz de Guía en la calle. Rápida y lógicamente, los ojos se volvieron hacia el Silencio y el Gran Poder. En las últimas horas del Jueves Santo y viendo las previsiones sensiblemente mejoradas aunque sin dejar de lado el riesgo de lluvia, los comentarios eran que quizás las cofradías de capa se arriesgarían, pero las de cola…
Y resulta que tanto en San Lorenzo como en San Antonio Abad todo discurría con normalidad, como en una Madrugá habitual. A lo mejor es que iba a serlo...
Cruz de Guía del Gran Poder en Castelar
Los últimos partes invitaban a la precaución, pero a partir de las nueve de la mañana. Así, las cofradías de capa informaban de que en cualquier caso acortarían el camino de regreso, con lo que, en principio, se preveía una jornada de adelantos horarios.
En la Campana se registró un retraso de unos veinte minutos pero las cofradías entraron antes en sus templos. Entre diez y veinte minutos de adelanto tuvieron las de negro. La Macarena entró a su hora (13.30) pero la Cruz de Guía lo hizo mucho antes de las 10 de la mañana, mientras que la Esperanza de Triana acortó en una hora su recorrido y los Gitanos unos quince minutos.
En la calle el ambiente fue gélido, desapacible. El frío (4 grados a primera hora de la mañana) retrajo a muchas personas que prefirieron quedarse en casa viendo la tele. Las calles húmedas y el miedo a la lluvia no contribuían a mejorarlo.
Aunque eso provocó situaciones maravillosas, como poder andar junto al paso de Gran Poder por la calle Castelar y sentir una y otra vez la mirada perdida por sufrida del Señor como si se estuviera en la intimidad de su basílica.
También hubo ocasión para valorar en su justa medida, esto es, en la calle, el extraordinario trabajo realizado por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico en la restauración del paso, recuperados brillos y esplendor originales.
Otra situación especial por inusual: ver el Silencio nazareno a nazareno en la mismísima calle Francos.
La Macarena en la calle Feria.
Foto: Francisco Santiago (Artesacro.org)
¿El Calvario? Repitamos la calle Castelar para ver cómo el Crucificado de Ocampo se lleva la noche para que la Virgen de la Presentación pase con el cielo ya de color añil.
Las cofradías de las Esperanzas fueron siempre acompañadas de su habitual algarabía y ni siquiera el recorte en sus recorridos de vuelta dejando el itinerario por los corazones de sus respectivos barrios (la Macarena tiró por Feria y Resolana; la Esperanza, por Altozano y Pureza) les privó de ese especial público matinal. Fue como un decir “si Ellas no vienen este año nuestras calles, nosotros iremos a buscarlas”.
Por su parte, los Gitanos no pasó por San Román, tal y como estaba previsto este año.
Todas las cofradías salieron y, cuando menos lo esperábamos, tuvimos Madrugá. Intranquila y algo áspera, pero para estar contentos si miramos hacia atrás… y hacia delante.

jueves, 5 de abril de 2012

Volvió a salir cara en el día de las cruces

Lo que se barruntaba en Sevilla desde que finalizó un Martes Santo de visita a templos se confirmó y el Miércoles Santo, como suele pasar en este día, no cayó una gota de agua. El día no fue bonito ya que el sol apenas apareció y cuando lo hizo fue sólo unos segundos, pero, lo realmente importante, la lluvia decidió ausentarse y propició que todas las cofradías salieran a la calle.
Nuevas bambalinas del palio de la Virgen de Consolación.
La primera, puntual, la Sed. El Cristo lució potencias y corona de espinas, aunque lo que realmente despertaba expectación era ver las nuevas bambalinas y el conjunto del palio, basado en el color de los ojos de la Virgen de Consolación.
Llamaron la atención las fuentecillas de cristal de Swarovsky que coronaban cada caída.
Los únicos rayos de sol que se pudieron ver durante el día coincidieron con la salida de San Bernardo, cuya entrada en el centro fue seguida por numerosísimo público en Santa María la Blanca.
Ya había dos cofradías en la calle, el riesgo de lluvia era mínimo, gente dispuesta a disfrutar... Sí. Habrá cosas normales en la Semana Santa 2012.
Una de ellas fue la gran cantidad de público, algo que también provoca anormalidades como reuniones de carritos (en una de ellas pudimos contar hasta cinco ¡para ver a los Panaderos de vuelta en Cuna!) o que una incalificable mujer estuviera cambiando los pañales a un bebé en la cuesta del Rosario mientras el Cristo de Burgos atravesaba hacia la plaza del Pan.
Muchos detalles ofreció en la jornada la hermandad de los Panaderos: Asenjo fue recibido como hermano, formó parte de su cortejo una representación de la cofradía de los Estudiantes de Madrid y llevó un peculiar exorno florar con rosas de Holanda, similar al que lució este verano en la JMJ.
El Salvador minutos antes de que entrara el palio de los Panaderos.
Al fondo pueden apreciarse capirotes de los últimos tramos.
Esta misma cofradía sufrió un tremendo corte a su regreso por el Salvador, de manera que hubo momentos en los que no había un solo nazareno en esta plaza, estando los anteriores en Cuna y los siguientes saliendo de Álvarez Quintero con la Virgen de Regla. Fue una imagen dantesca en la que la gran cantidad de gente que ocupaba la plaza hacía que aquello pareciera más una botellota universitaria que el paso de una cofradía.
Pocas incidencias más que destacar.
En el lado de la normalidad, el recuerdo del Carmen Doloroso a los Javieres por la suspensión del Martes, la Rosa de Pasión del programa de radio Cruz de Guía que portó la Virgen de la Palma por habérsele otorgado al Centro de Estimulación Precoz o el soberbio andar del misterio de la Lanzada
Y la vuelta al monte de claveles rojos del Cristo de Burgos o la singularidad de las flores del palio de la Caridad, la naturalidad de la estación de penitencia de las Siete Palabras olvidados en día tan especial los sucesos recientemente sufridos…
Salió cara el Miércoles Santo y pudimos disfrutar de todas las cofradías del día. Esperemos que no sea el último...

miércoles, 4 de abril de 2012

Martes Santo: Quien evita la ocasión…


Cielo entoldado del Martes Santo.
           No se cumplieron las expectativas más halagüeñas y el Martes Santo de 2012 fue un rosario de suspensiones, desde el Cerro del Águila al principio de la jornada hasta el Dulce Nombre pasadas las ocho de la tarde, de tal suerte que ayer fue, por primera vez en la Historia de la Semana Santa de Sevilla, el segundo Martes Santo consecutivo sin cofradías en la calle.
Por supuesto que hubo las habituales solicitudes de prórrogas y aplazamientos, aunque no todas lo hicieron y sólo una, San Benito, se fue algo más allá de la media hora, esto es, siempre márgenes razonables.
El caso es que conforme avanzaba la tarde y con las cuatro primeras cofradías del día habiendo confirmado la suspensión de su estación de penitencia, en la calle se empezó a palpar cierto disgusto motivado por una posible precipitación.
En el mientras tanto, San Benito se sumó a las suspensiones y los Estudiantes llevó sus pasos desde el Rectorado a la capilla.
Descomunales truenos dispersaron las dudas a eso de las seis y cuarto y la tromba de agua que les siguió las hizo desaparecer por completo.
En ese momento y en circunstancias normales, las cofradías del Cerro y Los Javieres deberían estar al completo en la carrera oficial; San Esteban entrando en la Campana; los Estudiantes entre Tetuán, la Plaza Nueva y el Arenal; San Benito por el Muro de los Navarros y Santiago, y la Candelaria saliendo.
Cola en la Universidad para visitar los pasos de los Estudiantes.
La consecuencia inmediata fue que desde San Nicolás de Bari se informó de que la cofradía no saldría. Sólo quedaban las posibilidades del Dulce Nombre y Santa Cruz, aunque en realidad nadie era ya optimista, a esas alturas y con la que estaba cayendo...
Santa Cruz no esperó ni a que llegara la hora de su salida para anunciar la suspensión y el Dulce Nombre se demoró sólo unos minutos.
Mientras todo esto pasaba, el público de Sevilla arropaba con su presencia a las cofradías y se formaban largas colas para visitar los pasos en sus templos, donde se percibía entre los hermanos una mezcla entre alivio por haber pasado todo y sinsabor por el anhelo no cumplido, eso sí, leve porque en realidad prácticamente todos acudieron a su cita sabiendo que sería difícil culminarla.
Cuando cayó el último chaparrón, cerca de las diez de la noche, en el ánimo pesaban más los buenos augurios para el Miércoles que lo vivido en las horas previas.
Numeroso público ante el paso de la Candelaria.
Así discurrió este segundo Martes Santo consecutivo sin cofradías. Influidas o no por los sucesos del Lunes Santo, el caso es que éstas dieron una lección de cordura, especialmente las más tempranas por tomar la decisión cuando las calles de Sevilla aún estaban secas.
Evitaron la ocasión, evitaron el peligro y, además, el agua les confirmó una razón que ya tenían antes de que cayera.

martes, 3 de abril de 2012

Un Lunes Santo que rompe los límites de la capacidad de asombro

Uno de los tópicos más recurrentes lleva camino de dejar de serlo porque las cofradías están poniendo todo su empeño. Nos referimos al que dice que cada Semana Santa es distinta.
Ostensorio con la reliquia del Lignum Crucis. Flanquean al nazareno
los capataces de la cofradía: Luis León y Julián Huertas. Foto de
Estefanía González (Atese) cedida por El Correo de Andalucía
Echando la vista atrás, parecía difícil superar lo de los Javieres del año pasado y lo logró el Dulce Nombre apenas horas después. Repitió el Domingo de Ramos de este año la Hiniesta y este Lunes Santo…
La cosa empezó con la lógica cada vez más ilógica en este mundo. Tanto el Polígono de San Pablo como Santa Genoveva decidían no salir a la calle ante lo incierto del tiempo.
La Redención (14.50h) y San Gonzalo (15h) eran las siguientes. El primer dislate fue retrasar más de dos horas la decisión, el segundo, el sentido de la misma. Aparecieron los porcentajes, partes, frentes, embolsamientos, posibles claros y demás estupideces que tanto están perjudicando y decidieron salir pasadas las cinco de la tarde.
Dos horas después, un tremendo aguacero ¿sorprendió? al paso del Soberano Poder entrando en Sevilla y al palio a mitad de San Jacinto. El primero se refugió a todo correr en la Magdalena y el segundo, en la capilla de la Estrella.
Mientras, la hermandad de la calle Santiago tenía el misterio en el Duque y el palio en Javier Lasso de la Vega. Con la cofradía destrozada refugiaron los pasos en la Anunciación.
Las imágenes tuvieron el patetismo habitual de cuando llueve. Ya vale de paños calientes, de “nuestro Cristo y nuestra Virgen así lo han querido”. Estas cosas no dejan de pasar porque no deja de haber comportamientos insensatos en las juntas de gobierno. Los del Lunes Santo 2012, encabezados por Juan Hernández Sánchez en San Gonzalo y José Antonio Moncayo en el Beso de Judas.
Hernández Sánchez hizo lo mismo en el Vía Crucis del año pasado y le salió bien. Pero no todos los días son fiesta y ayer procuró a su cofradía un mal rato innecesario. Para rizar el rizo de la incongruencia, decidió posponer el regreso a otro día. La Redención sí volvió a su templo.
A la vez que pasaba todo esto, el resto de hermandades iba anunciando su renuncia a poner sus cofradías en la calle… Excepto Vera+Cruz.
Llueve mientras el palio de la Redención se refugia en la Anunciación.
Foto: Francisco Santiago Barba, Artesacro.org
En una decisión sin precedentes y que obliga a convertir en ilimitada la capacidad de asombro, la cofradía decidió salir a la calle a pesar del evidente riesgo de lluvia… ¡sin sus pasos! El protagonismo lo tendría la reliquia del Lignum Crucis, titular de la corporación.
Así, los nazarenos de la Vera+Cruz hicieron estación de penitencia con la seriedad acostumbrada, por calles mojadas, sin apenas público y con riesgo de lluvia. Afortunadamente, no se mojaron y completaron la estación de penitencia en menos de dos horas, pero el mismo y loable aprecio para con los titulares resguardándolos del agua se puede interpretar como desprecio hacia el cuerpo de nazarenos exponiéndolo.
Eso por no hablar del precedente que se puede crear o las conclusiones que se pueden extraer. La Estrella tiene también un Lignum Crucis, y el Valle una Santa Espina. La Santa Cruz es titular del Silencio… ¿Son necesarios los pasos para la estación de penitencia? ¿Y las imágenes? Actos como este ¿desvirtúan el sentido de la Semana Santa de Sevilla o lo reafirman? ¿A tanto llega la preocupación por la llamada culturización?
Sinceramente, ya no sabemos qué pensar. De lo único que estamos seguros es de nuestros deseos: Un día completo ya por favor, que nos estamos volviendo locos.

lunes, 2 de abril de 2012

Un maravilloso descubrimiento tardío

Aún abatido por lo sucedido en el Porvenir, el cronista de Sevilla Post, nazareno del Señor de la Victoria, fue literalmente echado a las calles con el encargo de hacer una crónica especial. Todos saben ya las no salidas y la barbaridad de la Hiniesta, pero ¿cómo es descubrir el Domingo de Ramos con treinta años de retraso?

La primera sensación en la calle era de tristeza. Domingo de Ramos es hablar de sol, luz y alegría y lo que se respiraba en la ciudad era todo lo contrario. Claro que si fuera como debía, ahora mismo no estaríais leyendo esto.
Además, particularmente reconozco cierto despiste…
Decir que la Estrella salía y dirigirme a Triana fue todo uno. Quería ver al Señor de las Penas con luz y –la cabra tira al monte– con la torre Pelli al fondo. Un puente atestado de gente lo recibió con cariño y pudo comprobar la finura de un misterio de otro tiempo con sus lirios morados. El palio… Mejor de noche.
El Señor de las Penas atraviesa el puente de Triana.
Al fondo, la torre Pelli,
El segundo objetivo era San Roque y, consecuencias del despiste de inexperto, una bulla me condenó a verlo en el Duque. El palio… Mejor de noche.
Con tiempo de sobra, en Conde Torrejón pude disfrutar del cadencioso andar de la Cruz de Guía de San Juan de la Palma. Algo me hizo estremecerme cuando vi a lo lejos las túnicas, blancas también pero tan distintas… No sé, un punto de Amargura… ¡Claro! Eso debe ser.
Justo cuando trataba de ordenar mis recuerdos sobre el Santo Entierro Grande de 2004 apareció el Silencio Blanco. Me pareció más humilde que entonces y, tal vez por eso, más poderoso, tanto que hizo desaparecer el palacio, los naranjos y a la mucha gente que allí había.
La luz estaba yéndose y la anochecida era de primavera sevillana de libro: Ni fresca ni lo contrario, sosegada tras la confusión de las horas previas, con el aire limpio y perfumado. ¿Se podía estar más a gusto?
El palio apareció en el cuadro casi de puntillas. Con Soleá dame la mano, la Virgen repartió dulzura entre los que allí estábamos para, discretamente hermosa, seguir a su Hijo.
Pregunta contestada.
Con la preocupante idea de estar pasando un buen Domingo de Ramos y la noche ya cerrada, era la hora los palios. El de Gracia y Esperanza salía de la Catedral y me regaló otro momento maravilloso cuando entró en la cuesta del Bacalao con A Ti Manué.
La inexperiencia volvió a jugarme una mala pasada, ya que me encontré con que la única que me quedaba, el Amor, estaba, inacanzable, por Orfila y Cuna: “¿Qué hago? Uff. No tendré más días como éste…”
Nazarenos de la Paz abandonan el Porvenir tras
suspenderse la estación de penitencia.
Recordé que un amigo, habitual en las mañanas del Porvenir, escolta con bocina a la Cruz de Guía de la Estrella y me dispuse a ejercer de amigo del nazareno: ofrecimiento de agua, algo de charla para distraerle… Otro buen rato, que se completó con dos nuevos descubrimientos: hay más cofradías que atraviesan el Postigo el Domingo de Ramos y la Plaza del Triunfo es más Patrimonio de la Humanidad cuando pasa por allí la Estrella.
Sólo me quedaba el Amor, cuyo palio entraba en esos momentos en la carrera oficial. Las bullas en los alrededores de la cuesta del Bacalao podían ser tremendas (dúo de Placentines), así que opté –aquí sí vale la experiencia– por tirar por Alcazaba, Ángeles, Abades, y el final de Argote de Molina hasta llegar a la Cuesta del Rosario. Viendo la que había allí liada, otro nuevo rodeo me dejó en el Salvador, pero por la Plaza del Pan y Córdoba (la calle ;-) ). La Cruz de Guía de la Amargura no tardó en aparecer en Villegas procedente de Francos y enfiló Cuna con celeridad.
Era buen momento para tomar posiciones en Chapineros y esperar al Amor, pero lo vivido horas antes… Tremendo dilema. Volví a ver la cofradía de San Juan de la Palma antes de dirigirme a Álvarez Quintero y ser engullido por un cortejo, casi silente, de pequeñines a los que sólo la ilusión les impedía echarse en brazos de sus padres, cuya particular estación de penitencia es más patente cuando todos los nazarenos son niños y es noche más que cerrada.
Penúltimo hallazgo: el Amor se hace verdaderamente poderoso en la calle, más cuando puedes verlo y sentirlo cerca, pegado a sus respiraderos, levantando la vista hacia su grandeza y descubriendo que fue concebido para ser derramado así entre nosotros.
Último: ¡Qué delicia para los sentidos la finura del palio del Socorro y el buen gusto que rezuma el repertorio musical que la acompaña!
Ya de vuelta a casa: “No, al final, como todos los Domingos de Ramos, con dolor de pies. Me ha gustado tela este día. Verlo con todas las cofradías tiene que ser maravilloso. Pues nada. El año que viene contribuiré, si Dios quiere, a que sea así volviendo a ponerme mi túnica blanca en mi cofradía de la Paz”.
Amén.

martes, 20 de marzo de 2012

Historias de la crisis (I): Cierra Loleal, heredera de la cerámica de la Plaza de España

Loleal, comercio sevillano especializado en la venta de cerámica, distaba mucho de ser una tienda para guiris, a pesar de que su ubicación y otros comecios de la zona (estaba en Hernando Colón, 9) así parecieran indicarlo.
Fachada de Loleal días después del cierre del negocio.
Además de la venta directa al público, Manuel Ruiz Leal distribuía este producto tan sevillano a todo el mundo, ya que a lo largo de sus 28 años de vida recibió pedidos de los lugares más insospechados... Pero todo eso se acabó. El mes pasado puso punto y final a esta aventura que empezó en 1984, aunque sus orígenes se van hasta la época de la Exposición Iberoamericana.
Manuel analiza que “ha habido varios causas que nos han llevado a cerrar. El turismo que llega a Sevilla no es de calidad. Los low cost traen público que no gasta y, como además tienen un espacio mínimo para el equipaje sin facturar, menos todavía se paran a comprar piezas de cerámica”.
El dueño de esta empresa sevillana estima que la peatonalización de la Avenida que ha provocado el aislamiento de la calle Hernando Colón es otra de las causas y que, por otra parte, la crisis general se nota de una manera, digamos, sectorial: “El precio del petróleo no ha dejado de subir y los hornos para hacer la cerámica son de gasoil y cuesta mucho dinero ponerlos en marcha, así que nos hemos ido quedando sin proveedores. Luego, La Cartuja ha montado una tienda propia que vende las vajillas a mitad de precio y regalan un juego de café... Son muchas cositas que sumadas te mandan a...”
Manuel Ruiz Leal, en la tienda Loleal.
Curiosamente, Manuel Ruiz asegura que él empezó a notar la crisis tras los atentados del 11-S, ya que dejaron de venir turistas americanos que “apreciaban la cerámica de Sevilla y se gastaban el dinero. Ese mismo público ahora viaja poco y tienen a mano cerámica de México, que es como los chinos del sector. Hubo un momento en que llegué a facturar el 28% del total de la tienda en compras por internet, pero ahora mandar las cosas lejos es también caro”.
La sucesión de acontecimientos es, lamentablemente, conocida por habitual en los negocios: reducir gastos, ajustar los pedidos, esperar una nueva temporada... y finalmente decidir el cierre y ver qué fecha es la más idónea.
“Me da pena estar en la tienda recogiéndolo todo para dejar el local vacío. Nacimos en 1984, pero ten en cuenta que somos herederos de Cerámica Santa Isabel y Cerámica SantaAna, que hicieron, entre otras cosas, la cerámica de la Plaza de España, montaron el primer tejar de ladrillo... Una lástima”
A pesar de los malos tiempos, Manuel Ruiz mira al futuro con optimismo: “Tengo pensado poner un nuevo negocio que tal vez se adapte más a la zona. A ver si hay suerte”.
La vida sigue...

martes, 28 de febrero de 2012

El Vía Crucis 2012, precioso preludio de la Semana Santa


Asenjo volvió a ausentarse por segundo año y aún no conoce, como arzobispo, la celebración del acto de culto conjunto de las cofradías de Sevilla 

Las andas con la imagen del Señor de la Salud, ante una de las cruces de guía.
Si a José María Cuadro, hermano mayor de la Candelaria, le hubieran dicho que escribiera el guión del día en el que el Señor de la Salud presidiría el Vía Crucis de las hermandades de Sevilla seguro que no habría sido tan generoso consigo mismo y con su cofradía.
No es de extrañar que, ya de regreso, se mostrara exultante y, de puro contento, incapaz de destacar algún momento especial –“todo ha sido estupendo”– y diciendo, eso sí, que estaba “feliz y contento”.
Y es que ayer, primer lunes de cuaresma, se unieron todos los ingredientes posibles para propiciar una gran jornada cofradiera: tiempo primaveral, mucha gente en la calle y en la Catedral siguiendo el traslado y el ejercicio (ayudó que fuera víspera de festivo), impecable organización, exquisito gusto en la puesta en escena justamente valorado por el público…
Ni siquiera la nota discordante del día, la ausencia por segundo año consecutivo del arzobispo Asenjo, tuvo enjundia suficiente para tapar todo lo bueno que tuvo el día. Según informaron desde el Arzobispado, una reunión en Madrid en la sede de la Conferencia Episcopal a primera hora le obligó a salir precipitadamente de Sevilla en la misma tarde del acto del Vía Crucis.
Volviendo a lo importante, desde que antiguos hermanos mayores portaron las andas en el primer relevo hasta que estas volvieron a ser depositadas en San Nicolás de Bari, todo discurrió de forma normal e incluso brillante.
Cruces de las cofradías participantes ante la puerta de San Miguel
Contribuyeron, entre otras cosas, el perfecto conjunto que formaban las andas de estreno con su monte de lirios y delicados candelabros con tres guardabrisas y la imagen del Señor de la Salud, algo no fácil teniendo en cuenta las dimensiones de la pequeña pero portentosa talla barroca de Francisco de Ocampo; los cánticos de los niños de la escolanía de María Auxiliadora o la compostura de las aproximadamente 250 parejas de hermanos con cirio.
Para los más quisquillosos, los horarios se cumplieron satisfactoriamente (sólo algo de retraso) en los traslados de ida y de vuelta y lo mismo ocurrió en el interior de la Catedral, donde las 14 estaciones fueron rezadas con fe por los muchos asistentes. Dos hechos destacables en el templo: la presencia activa de la hermandad de San José Obrero, recién constituida como corporación de penitencia, y la visita del cortejo a la Virgen de los Reyes en la parroquia del Sagrario, donde se encuentra por las obras de la Capilla Real.
Nada reseñable en la intervención del obispo auxiliar, Gómez Sierra, quien pronunció unas palabras al uso, con apariencia de querer salir del paso. Instó a los sevillanos a rezar a la Virgen María en esta cuaresma...
Por último, destacar la importancia que actos como el de ayer tienen a la hora de que el gran público conozca más y valore una talla como la del Señor de la Salud, titular de una cofradía como la Candelaria en la que el gran tirón popular lo tiene la imagen de la Virgen.