miércoles, 27 de mayo de 2020

Adiós a la heladería La Fiorentina

La Fiorentina, heladería artesana situada en la calle Zaragoza, no abrirá sus puertas esta temporada de verano, la de sus bodas de plata, y dejará definitivamente su peculiar espacio en el corazón de Sevilla. Circunstancias derivadas del contrato de alquiler del local y la nueva situación creada por el coronavirus han provocado el cierre de este negocio.

Fachada de La Fiorentina, en la esquina de Zaragoza y Cristóbal Morales
          Mala noticia para los amantes de los helados de manzanilla (de Sanlúcar), torta de aceite, pestiño, azahar, torrija...
          Tremendamente emocionado, Joaquín Liria, maestro heladero y alma máter de La Fiorentina, contaba a Sevilla Post que su local de la calle Zaragoza no volverá a abrir sus puertas después de veinticinco años. "Sé que es una pena, porque nuestra heladería artesana es más que un despacho de helados, es un lugar de encuentro y una referencia, pero este año no abriremos. Nos vamos de este lugar y no sabemos qué pasará en el futuro".
          Condiciones expresadas en el contrato de alquiler del local que no han podido ser renegociadas han empujado a Joaquín a tomar esta decisión, a la que tampoco es ajena la nueva situación provocada por el coronavirus. "Estamos entrando en una nueva época y hay que replantearse por completo el modelo de negocio, este en particular y todos los de hostelería en general. La ausencia de turistas y la nueva realidad del centro de Sevilla hace que tengamos que tener precaución y en eso estoy ahora, dándole vueltas a la cabeza a ver qué hago".
Helados de pestiño, torrija, torta de aceite...
          Con la ayuda de su esposa, Verónica Álvarez -"el alma dulce de la heladería"-, Joaquín está ya recogiendo su material para sacarlo del local, aunque, afortunadamente para toda su clientela, no descarta retomar más adelante la actividad. Eso sí, no será en su característica y emblemática esquina de Zaragoza con Cristóbal Morales: "Estoy buscando un sitio por esta misma zona del centro de Sevilla que se pueda adaptar bien a lo que quiero, en cuanto al nuevo modelo de negocio que te comento, pero aún no puedo asegurar nada".

miércoles, 13 de mayo de 2020

El 85% del comercio abrirá durante la semana y habrá normalidad en Navidad

"Será algo progresivo y dependerá de cada uno", señala Tomás González, presidente de la patronal del comercio de Sevilla

Tres cuartas partes volvieron al trabajo en las primeras horas de la fase 1

Un 85% del comercio sevillano que cumple las condiciones para hacerlo (por ejemplo, con locales de menos de 400my limitación de aforo) habrá vuelto al trabajo a finales de esta semana, según informó a Sevilla Post el presidente de la Asociación Provincial de Comerciantes de Sevilla (Aprocom), Tomás González. Éste aseguró que un sondeo previo realizado por la asociación cifró en el 75% los negocios que volvieron a la actividad el lunes. Y lanza un mensaje positivo: En Navidad podrá haber normalidad.

Tomás González, presidente de Aprocom
"Una minoría dijo desde primera hora que no iba a abrir y luego hay otro grupo que no disponía aún de las medidas materiales exigidas para cumplir con los protocolos sanitarios. Así, creemos que conforme avance la semana se irán incorporando hasta llegar al 85%", señaló González.
No son estos los únicos motivos de que la incoporación sea progresiva. "Se necesita confianza y ésta se adquiere conforme van pasando los días. También es importante tener referencias, que se vaya viendo qué gente hay en la calle, si genera movimiento... Un poco verlas venir, como es lógico es esta situación".
En opinión del presidente de Aprocom "estamos ante un proceso de recuperación lenta, porque esto ha sido muy grave, ha sido un tremendo shock para todos. Estamos acostumbrados a ir de compras, entrar en la tienda, mirar, tocar y ahora todo eso ha cambiado". Es este sentido destaca el aforamiento en los locales de menos de 400 metros y las citas previas en los mayores para más adelante. "Este tipo de cosas genera dudas que hay que ir solventando. Además, en el aspecto logístico la situación no es la más idónea, en plena campaña de primavera verano, sin haber tenido Semana Santa y Feria y con los almacenes llenos".
Zapatería de la calle Tetuán horas después de haber abierto de nuevo
Con todo, González tiene claro que hay que asumir situaciones, como intentar salvar las empresas como única forma de salvar el empleo y tomando 2020 como un año para sólo cubrir gastos. Los ERTES son considerados fundamentales para que la incorporación al trabajo sea gradual hasta recuperar la normalidad, algo que -con la salvedad de las condiciones que impondrá siempre la situación sanitaria- no ve lejano: "Hay que dar 2020 por perdido pero en torno a las navidades podemos haber vuelto a lo de siempre, así que tratemos de ser optimistas, porque aspectos positivos también hay. Esto va a ser lento, la recuperación de cientes también, pero veremos poco a poco cómo el cliente va cogiendo confianza".
Preguntado por las principales quejas en el sector, no duda: Las administraciones -"todas, ¿eh?, todas"- tenían que haber actuado con mayor rapidez en todos los sentidos, incluso con el estado de alarma ya establecido y a todos los nivels, "desde el pequeño comercio hasta el sector aeronáutico". El desconocimiento de los protocolos y, por tanto, la no conveniencia de gastar para adaptar los negocios porque no se sabía qué había que hacer sobresale sobre las demás.
Por útimo, Tomás González no duda en recomendar a los asociados que abran sus puertas: "El comercio tiene que estar para las duras y para las maduras. Ahora tenemos la gran oportunidad de demostrar que los comercios tienen que tener la puerta abierta, tenemos que contribuir a la sensación de normalidad. Más ahora que las grandes superficies están cerradas. Eso sí, siempre con responsabilidad porque de cada uno depende que ni nos contagiemos ni contagiemos a nadie".

martes, 12 de mayo de 2020

Entre el tranvía vacío y nuestro Wonderful World

Sensación de lenta salida del letargo en las primeras horas de la fase 1

Poca gente en las calles y sólo algunos bares y tiendas abiertos en el centro

El tranvía llega a la Plaza Nueva como en las últimas semanas, casi vacío, a pesar de que hoy es un día distinto. ¿En qué?
Es la hora del desayuno, el ambiente está fresco y las calles mojadas. La lluvia de la noche y las primeras horas.
Se empieza a notar que es distinto, poco, pero distinto. ¿Sí?

Cola para desayunar en La Pará, en la calle Barcelona
          Las calles Gamazo y Joaquín Guichot siguen dormidas, pero Barcelona se despereza. La Pará y Mango con Sal, culpables, han decidido, pese a lo reducido de sus terrazas, abrir y, llegado el caso, ofrecer su desayuno de viva voz. El premio, una civilizada cola guardando la distancia y esperando el cafelito, más agradable en esta primera mañana de fase 1.
          Tetuán sale también del letargo. Las primeras colas, en los bancos, no son para comprar, y en las tiendas hay un poco de todo: carteles explicativos, empleados limpiando interiores, otros informando a clientes que se van acercando...
          Sí. Definitivamente, es un día distinto a estas horribles semanas de confinamiento. No es lo de siempre, lo de antes de esta puñetera pandemia que nos ha alterado -y cambiado, seguramente para siempre- la vida a todos, pero, la verdad, alegra las pajarillas vivir movimiento (Camper, Adidas, Antonio Ortiz, Ziros...) por escaso que sea.
          Lógico, hay poca gente. Más de uno en uno que en parejas o grupos, aunque se puede pegar la oreja: la pandemia, el desastre de gobierno, de dónde vengo (del Gran Poder), a dónde voy (a ver a mis padres), ¿volveremos a lo de siempre?... Mezclas de realismo, desazón, desamparo y, también, esperanza.
          Al llegar a la Alameda ha salido el sol. Destacan las terrazas de la izquierda -Al Solito Posto y Las Columnas- con alegres desayunantes tardíos pero bien atendidos y algún paseante que ya pregunta por la cerveza.
          Volviendo para buscar las setas, José Gestoso tiene a la mayoría del comercio a disposición, salvo en la parte ancha y se ve poca actividad en la Encarnación. Sólo La Gorda de las Setas adecenta el bar con su gente y, sin estar segura de qué hará, la dueña, Carmen, dice que el gran problema es que no saben a qué atenerse por falta de directrices y de claridad rectificaciones, . "Necesitamos una barca para tanto navegar..."
          Spala iba a abrir, pero ante el acuerdo de la patronal y el Gobierno decidió no hacerlo, y sólo Ricardo sirve -ya cerveza, que es hora- en la Encarnación. Poco ambiente también en la Alfalfa, aunque con el sol entrando también en fase 1 la palma se la lleva La Orgánica, con su fachada bien de gente.
          Llegando a la Pescadería con idea de ver el robot del bar La Gitana Loca sale música de una ventana, Rod Steward y su versión de What a wonderful World de Louis Armstrog.
Y a este cronista se le quitan las ganas de seguir.
Nos vemos en la fase 2.

lunes, 11 de mayo de 2020

La patronal, a los bares: "Responsabilidad; un rebrote sería la ruina"

Lamenta la imagen de calles y fachadas llenas de gente bebiendo

Sólo el 20% de los bares y restaurantes abrieron hoy

Aún pendiente de los ERTEs, apunta a un acuerdo con el Ayuntamiento para ampliar las terrazas. Evitar que, por abrir ahora, haya que cerrar después para siempre

Sólo 900 de los 4.500 bares y restaurantes de la ciudad de Sevilla, un 20%, abrieron sus puertas hoy, primer día de la fase 1 de la desescalada, según informa la Asociación de Hosteleros de Sevilla. Hay que recordar que sólo podían volver a trabajar los establecimientos que dispusieran de terraza exterior, usándola al 50 de su capacidad y con una distancia de seguridad entre mesas de dos metros.

Antonio Luque
      Según informó a Sevilla Post el presidente de la Asociación, Antonio Luque, se está negociando en estos momentos con el Ayuntamiento de Sevilla la implantación de mecanismos que faciliten la ampliación de los veladores, de manera que el que disponga de más espacio pueda usarlo, siempre y cuando se respeten los dos metros de separación entre mesas y las zonas peatonales. “Lo que pretendemos es crear un modelo fácil para el hostelero, de forma que la aprobación de esa ampliación por parte del Ayuntamiento se haga de forma lo más rápida posible”.

          Estas ampliaciones de espacio para instalar más mesas pueden ir desde la ocupación de vía pública –con las limitaciones expresadas anteriormente– hasta los acuerdos con establecimientos hoteleros colindantes para el reparto del espacio disponible. “Pero lo realmente importante es la rapidez con la que se va a hacer desde el Ayuntamiento”.

La Policía Local tuvo que actuar en el bar Jota, en Luis Montoto.
          De todas formas, Luque quiere lanzar un mensaje de prudencia a sus asociados al haberse comprobado durante toda la mañana de hoy comportamientos irresponsables. “Hay un aspecto muy negativo y es que hemos visto calles y fachadas llenas de gente bebiendo y servidos por un bar y eso es una irresponsabilidad”, asegura. “Lo perdido, perdido está y tenemos que ser responsables nosotros, los hosteleros, con el exceso de aforo y de público. No podemos querer recuperar lo no ganado en estos meses tan duros. Hay que ser conscientes de que otro rebrote será la ruina”.

          Preguntado por la posibilidad de que establecimientos que no han abierto ahora lo vayan a hacer escalonadamente en esta semana, Luque fue claro: “No tengo previsión de que vaya pasar eso en bares y restaurantes, porque hay muchas dudas. La mayor, el acuerdo con el Gobierno sobre los ERTEs, que ni siquiera está aún en el BOE. También está la lluvia... Hay una cosa muy clara: con tres veladores y exigencias de limpieza y desinfección y condiciones nuevas puede provocar no salgan los números. Insto a los hosteleros a que hagan bien sus cuentas y sean prudentes. Hay que evitar que por abrir ahora se vaya a tener que cerrar para siempre”.

domingo, 10 de mayo de 2020

Miedo en los bares del centro


Las poco claras condiciones, la falta de confianza en las ventas y la previsión de lluvia harán que muchos bares del centro no abran en la fase 1

La fase 1 de la desescalada se inicia el lunes, día 11 de mayo, y trae aparejada la muy deseada posibilidad de reapertura de bares y restaurantes, aunque las condiciones a que deben someterse los establecimientos (por ejemplo, sólo se podrá servir en las terrazas y al 50%) harán que muchos de los del centro de la ciudad opten por no abrir sus puertas.

Fachada del bar El Atún, a escasas horas de la entrada en la fase 1
Responsables consultados por Sevilla Post no han dudado en hablar de "miedo" ante el más que incierto futuro, la situación menos deseada para asumir el riesgo de volver a la actividad. En general, los negocios con amplias terrazas se muestran más decididos a la hora de reemprender el camino, aunque la incertidumbre pesa. Así, es previsible que la Alameda de Hércules haya ambiente, ya que la amplitud de superficie para poner sillas y mesas minimiza algo la restricción del 50%, pero...
Jesús, responsable del kiosco Los Leones, volvió hace una semana para ofrecer comida para recoger y recuperará mañana, lunes, la parte de su terraza que le dejan. “De todas formas, hay demasiados condicionantes, mucha incertidumbre, un fuerte incremento del precio por cliente... Y sí miedo. Mi idea es abrir, pero tengo que ver qué pasa con la lluvia. Y no puedes evitar pensar en el futuro. ¿Quién te asegura que todo volverá a ser como antes?”
En parecidos términos se manifiestan Francisco, de Las Columnas, y Nacho, de Al Solito Posto. Ambos han estado vendiendo para recoger y a domicilio y aseguran que la ampliación del espacio de las terrazas sería fundamental, más si, como aventura el primero, “cuando nos dejen abrir dentro la gente se lo va a pensar, porque tendrá un miedo que fuera se diluye”.
No se espera, sin embargo, mucho movimiento en las cercanías de la Plaza Nueva.
Los negocios de las calles Albareda, General Polavieja y Almirante Bonifaz, a pesar de tener terrazas, no se han manifestado por la labor. Así, El portón, Don Carlos, Góngora, La Viuda o Barbiana, por ejemplo, no tienen previsto abrir. Carlos López Rolán, gerente de los dos primeros, no se corta al decir que “no hay gente en la calle porque hay miedo. Nosotros, además de eso, estamos caninos…”. En el otro lado (de la calle General Polavieja y de la idea) está El Paseíllo, un negocio que abrió semanas antes de que estallara todo el problema. Jesús, el joven empresario que lo regenta, informa de que han tenido abierto tanto para servir a domicilio como para recoger –“este ha funcionado mejor” – y, a pesar de todo, abrirá con la terraza al 50%. “Me ha pillado con el bar recién reformado (antes había otro, Casa Mestre) y en mis previsiones estaba amortizar la inversión en seis meses, pero ahora se irá más allá. Ojalá sea sólo un año…”
Kiosco Los Leones.
En el otro lado de la Plaza Nueva, las habitualmente concurridas calles Barcelona, Joaquín Guichot y Gamazo tampoco contribuirán a animar el cotarro. Tal vez dos establecimientos de la primera que ya han trabajado con el reparto a domicilio y la recogida (Boca a Boca y La Pará) incorporen sus terrazas, pero poco más. Nombres como El Atún, Cervecería Internacional, Casa Moreno, La Barandilla o la Taberna ni están ni, de momento, se les espera, siendo el denominador común el escaso espacio para la terraza.
Juan José, dueño de El Atún, explica que “si tengo cuatro mesas fuera y me tengo que quedar con dos, ya me dirás que negocio hago…”. Reflexiona que “el año est
á perdido”, y aunque no tiene previsto abrir hasta junio, cuando pueda usar la mitad de su espacio interior, “sí tengo esperanza en el futuro, en que esto se arregle y podamos volver a estar como antes. Incluso mejorar algunas cosas. Por ejemplo, yo no descarto prepara comida para llevar e incluso para servir a domicilio, pero siempre cuando tenga abierto el bar”.
En cuanto a otras zonas, el Donald, en los alrededores del Hotel Colón, lleva ya días sirviendo en ventanilla y sí abrirá su terraza, mientras que por la Encarnación y sus cercanías se ha apuntado seguro el bar Santa Martaen la calle Angostillo y hay muchas dudas en los locales de las Setas. La Alfalfa verá abrir de nuevo a La Escaloná.

ERTEs y Semana Santa

Dos lamentos comunes en todos los hosteleros mencionados: las no ganancias de la Semana Santa y la Feria y la gestión de los ERTEs.
La primera es lógica y afecta a todos por igual. Sin fiestas se pierde un volumen de negocio fundamental para cuadrar el presupuesto, en torno al 30% del total anual.
Pizarra del bar Donald
La segunda presenta varios problemas, alguno de ellos aún no solucionado
El primero, al sacar a un trabajador del ERTE no se le puede volver a meter si, pasado un tiempo, las cosas no van bien. Y, por otro lado, aún no está garantizado que vayan a seguir más allá del –presumiblemente– agonizante estado de alarma ni que devolver a su situación de empleo a un trabajador contratado no vaya a resultar, a la postre, lesivo para el empresario por tener que pagar porcentajes de seguros sociales de los que sí siguen en el ERTE. Aunque aún no se ha publicado en el BOE y se está pendiente de cerrar la negociación, el gobierno pretende que si se suspende el ERTE de un trabajador en el mes de mayo, el empresario asuma debe pagarle el sueldo y el 15% de los seguros sociales, así como el 40% de los seguros del que sigue en ERTE. Si ocurre en junio, el porcentaje subiría hasta el 30% y el 50% respectivamente.

sábado, 2 de mayo de 2020

La fase 0 va en chándal


Más walkers que runners y muchas ganas de calle en las primeras horas de paseo consentido
No esperaron los sevillanos para disfrutar de las primeras horas de pseudolibertad y apenas minutos después de las seis de la mañana, hora oficial del paseo/deporte para el sector más amplio de la población en esta fase 0, había ya personal por el centro. ¿Atestando las calles? Nooooo. Pero desde tan temprana hora se notaba movimiento y, sobre todo, muchas ganas de calle.
Varios aspectos comunes.
La indumentaria por antonomasia, el chándal, que lo mismo vale para el que va a correr que para el que va sólo a pasear que para el que va a cualquiera de las dos cosas que para el que no va a ninguna de las dos pero está en la calle.
El objetivo principal, la plaza Virgen de los Reyes, la Giralda.
Abundan tipillos alejados de lo atlético y, en moderno, más walkers que runners, es decir, más gente paseando (o lo que sea) que corriendo. La mayoría, -tiene guasa- sin mascarilla.
Muchas fotos y selfies.
Un grupo de jóvenes baja por Mateos Gago coincidiendo con las campanas del primer cuarto, ataviados con prendas deportivas y sin aparente esfuerzo. “¡Mira, quillo! La Giralda”. “Claro. Está confinada y no se ha movido, no te joe”. Tras varias fotos evitando algún ciclista, desaparecen por la plaza del Triunfo con andar alegre pero pausado.
Un fotógrafo, sin chándal, busca la mejor perspectiva desde la plaza de la Alianza y dos parejas se cruzan en el Patio de Banderas. Vacías las calles del barrio de Santa Cruz hasta la Alfalfa, donde la amable dependienta de la confitería ‘El horno del Abuelo’ ya lleva una hora en el tajo. “Yo no veo a más gente hoy que otros días. ¿Ya se puede salir a pasear? ¿Ya es sábado? No sé ni el día en que vivo, sólo que abro en cinco minutos”. Mientras, aparecen los primeros atletas en la plaza pero para hacer un descanso…
Ya la luz es igual detrás de la Giralda que Mateos Gago hacia arriba y otros dos chavales con indumentaria al uso aparecen por Don Remondo. “Venimos desde Santa Justa, pero hemos tenido que parar de correr porque estamos reventaos”, nos dice uno de ellos, tan perfectamente peinado que más parece un paje de la Quinta Angustia que un deportista. Y sin una gota de sudor.
Otro, con una camiseta del Chelsea, llega a la plaza por Cardenal Amigo Vallejo y nos da la clave: “He salido a pasear. Bueno a hacer deporte. Vamos, a andar, que también es hacer deporte ¿no? Y te puedes ir un poquito más…”.
Hay que recordar que si se está haciendo deporte se puede uno alejar de su domicilio todo lo que quiera en su franja horaria, pero si se trata de un paseo el límite es de un kilómetro. Así que, lógicamente, todo el mundo en chándal (que ir en vaqueros a hacer deporte canta un poco) y nadie paseando, todo lo menos, andando rápido como Rajoy.
Con el día ya abierto y un rato largo en la calle se pierde la noción de la fase, que te vuelve a abofetear cuando doblando esa esquina no hay ni movimiento ni charla ni olor a café y tostada.